A veces, bastante veces, da la sensación de que poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos va tragando el embudo de una sociedad que tiene un hambre insaciable.
Nos da un poco de libertad y de vanagloria, nos deja caminar por caminos suficientemente hermosos, incluso podemos ir bien acompañados,... pero nos va "tragando" y nos lleva a lo que está más de moda y a donde más les interesa a unos pocos.
Nunca es tarde para darnos cuenta del engaño. Merece la pena emprender un camino diferente "al del embudo". Tal vez, supuestamente, sea menos hermoso e incluso tengamos menos compañía, pero merece la pena detenerse y buscar un camino que "no nos trague", sino que sea más liberador y constructivo que seguir los pasos marcados por otros.
Un saludo y hasta la próxima ocasión.

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