sábado, 11 de junio de 2016

Espectador agradecido y actor

En estas jornadas en las que la lluvia ha dado una tregua y los primeros calores de junio se han hecho sentir, basta abrir los ojos para encontrar en nuestras carreteras y en nuestras campas más intensidad de vehículos agrícolas laboreando con sus aparejos: segadoras, rastros, empacadoras,… Normalmente con un ritmo más acelerado del habitual, con los conductores con caras concentradas y cansadas,… Hay un ambiente especial, diferente, y es que nos encontramos en unas semanas importantes en las explotaciones ganaderas. Semanas en las que se mira al cielo, a los hombres-mujeres del tiempo-y a los móviles-, porque es importante contar con la máxima información posible a la hora de comenzar los trabajos de recolección y almacenaje de la hierba que la naturaleza ha ido madurando. Ha llegado el momento de comprobar si el abonado realizado ha cumplido su función o si se nota mucho la “tacañería forzosa” a la que se ve obligado el ganadero ante la espectacular subida de los abonos en los últimos años.
Sin embargo, no quisiera escribir hoy sobre la situación actual de la ganadería, sus aciertos y equivocaciones, sus alegrías y sus miserias, su pasado, presente y futuro, su… Seguro que habrá ocasión para ello. Hoy quisiera “compartir sin prisa” con vosotros otra reflexión diferente, aunque íntimamente relacionada con la vida y el trabajo de quienes se dedican al noble y sacrificado trabajo de la agricultura y ganadería. Una reflexión que me surge estos días y… ¡qué mejor que compartirla!.
Una reflexión que comienza con una pregunta sencilla: ¿cómo sería el paisaje que nos envuelve si no existieran estas personas que dedican sus vidas a la tierra y a sus animales? Este espectáculo diario al que tenemos la suerte de asistir día tras día, ¿sería una comedia o una tragedia o un melodrama? Estos días de tanta actividad, sin duda, son jornadas para reflexionar despacio sobre los actores de esta “expresión artística” de la que tenemos la suerte de gozar, día tras día. No me atrevo a calificarlos como los “actores protagonistas” pero que son actores importantes… de eso no hay duda. Es cierto que hay otros actores también necesarios, actores con mayor o menor papel en la “obra maestra”,… y sin olvidar que los “técnicos de sonido”, los “acomodadores”,… y el “personal de limpieza” son imprescindibles para que la obra se pueda representar en todo su esplendor.
Y entre los agradecimientos a todos estos actores que nos regalan la “función diaria y continuada” me surge la necesidad de expresar mi felicitación más cordial al Director de la obra por su generosidad al regalarnos entradas a quienes tenemos la suerte de estar en la primera fila del patio de butacas. Un Director al que unos llamamos Dios, o el “soplo de Dios”, o “el Creador”, o… y otros llaman proceso evolutivo o casualidades o causalidades o …
Lo que hoy quiero compartir con vosotros es la necesidad de ser agradecidos todos los días por el espectáculo del que tenemos la suerte de disfrutar. Nos va a ayudar a comprometernos en su mantenimiento, nos va a unir en objetivos comunes,… y, sobre todo, nos va a ayudar a vivir más felices y saber compartir esa felicidad con quienes viven a mi lado. Ser agradecidos también nos ayudará a solidarizarnos con quien se ha quedado “sin entradas” pero al que puedo “relatarle la “representación” con todo tipo de “pelos y señales”. ¿Cómo no ser agradecidos ante semejante regalo diario? Solo se me ocurre una: pasar demasiado tiempo mirándonos el ombligo, poniendo toda nuestra concentración en analizar si el tornillo de la butaca de delante tiene los tornillos de latón o de acero inoxidable.
Gracias al Director, gracias a los actores principales y también a los secundarios, al diseñador del decorado, gracias camarero de la cafetería,… y al encargado del marketing. A todos. No quiero perderme la función de hoy porque tiene pinta de ser otra agradable obra de arte en la que necesito descubrir que no solo soy espectador sino también… ¡¡¡¡ACTOR!!!!.
Que ustedes lo disfruten y sean agradecidos.

miércoles, 8 de junio de 2016

Me duelen los ojos....

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío.
Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera. (Lucas 7,11-17)

Antes de que oficialmente  comience la Campaña Electoral, -segunda parte-, (la “no oficial” o precampaña empezó hace…), me apetece hacer, y compartirlo con vosotros, “un poco de ejercicio”. No ejercicio físico del que algo hacemos todos los días (lo que nos mandan los galenos) sino ejercicio de poner “la neurona” a funcionar y dejar que los dedos “cabalguen” entre el teclado con resultado impredecible.
Un ejercicio que consiste en leer dos “narraciones” distintas, incluso muy distintas, a la vez. Es “tan sencillo” como leer con el ojo derecho un libro de poesía y, con el izquierdo, una revista del corazón. ¿Una locura? Pues sí, pero me parece que es un ejercicio saludable al que os invito a acompañarme y, tal vez, a que lo probéis a realizar en alguna ocasión.

Nos narra el evangelio cómo Jesús camina por aquellos caminos polvorientos de Judea acompañado de sus discípulos y de un grupo grande de seguidores.

Nos narran los noticiarios cómo quienes se propugnan como los salvadores de todos los males de nuestra sociedad se pasan jornada tras jornada recorriendo todos los rincones de nuestras provincias. Les acompañan sus correligionarios más cercanos que son convocados en el lugar estudiado con anterioridad por los analistas de campaña. Preparan su micrófono y su estrado cuidando hasta los más pequeños detalles para “dar buena imagen” en los medios de comunicación. Interesa que se vea que son muchos y si el número de asistentes no es tan grande como se esperaba… se cierra el zoom de los objetivos y se abusa de primeros planos de los parlantes.

Nos narra el evangelio cómo Jesús al entrar en la ciudad de Naín coincide con un cortejo fúnebre en el que llevan a enterrar a lo único que le quedaba a aquella mujer: su hijo. Muerte de su hijo que supone rasgar las entrañas de una madre, como es comprensible, pero también el desamparo más absoluto en el que queda la madre en una sociedad en la que la mujer tenía el lugar que todos sabemos o podemos aventurar y sin ninguna protección social, como nos podemos imaginar. Queda en la más absoluta de las miserias sentimentales y sociales. En ese momento, el centro de atención de Jesús ya no son sus seguidores sino la mujer y su dolor. Su desamparo. Jesús no solo abre los ojos para descubrir al que sufre sino que “se compadece”, “padece-con”, que es algo más que “saber y comprender” la situación de aquella mujer.

Nos narran los noticiarios que los actos políticos que se realizan en nuestras plazas están dirigidos a los que tienen claro lo que van a votar y a quienes pueden estar dudando cuál va a ser su sufragio al enfrentarse con la correspondiente urna. Es cierto que los oradores conocen bien los datos estadísticos, las tendencias de voto, las posiciones de cada uno de los partidos, en dónde pueden “pescar” algunos votos y por dónde se les escapan… Hoy, más que nunca, hay encuestas y estadísticas de los temas más insospechados, aunque también es verdad que cada uno los lee y los interpreta dependiendo de los intereses propios o del partido al que representan. Es evidente que los políticos conocen la realidad de sufrimiento de la gente, conocen que los datos hablan de que “un 28,6% de los españoles está en riesgo de pobreza y exclusión social (Instituto Nacional de Estadística)”, saben que… pero la diferencia con Jesús es que “no padecen-con” saben pero no se “com-padecen”. Buscan soluciones, no lo dudo. Pero mirando, analizando, “filosofando” desde fuera de la realidad de dolor y necesidad en el que viven las personas. Da la sensación de que no son “personas dolientes” sino que sus preocupaciones son sólo los números de cualquier índole que conviene maquillar para poderse “pavonear”. Todos. No, pero muchos…
 
Nos narra el evangelio que Jesús “devuelve a la vida” al hijo único y se lo “entrega a la madre” de manera que su dolor se convierte en la alegría más profunda y también en la forma más evidente de que sus seguidores comprendan, vean, sientan y vivan que su mensaje es un Mensaje de Salvación. Un mensaje al que ni la misma muerte puede poner barreras.

Nos narran los noticiarios que las soluciones que nos ofrecen quienes se promocionan como gestores-salvadores de nuestra sociedad siempre tienen un mismo origen, “lo mal que lo hicieron los predecesores” o “y tú más”, se apoyan en los mismos salvadores, “el dinero organizado de una manera u otra” y también las mismas actitudes a acatar por la multitud, “paciencia y confianza en su buen hacer”, a pesar de los “pequeños deslices” que jalonan las crónicas judiciales, a pesar de sus intentos fracasados de ponerse de acuerdo, a pesar de…

Nos narra el evangelista que quienes vivieron de cerca los acontecimientos a la entrada de Naín “todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios”. Vamos a sumarnos a aquella viuda y a sus acompañantes que sintieron en sus carnes el mensaje salvador de Jesús y vamos a aprender del Maestro a “padecer-con” nuestros hermanos. No nos interesa criticar a nadie. Nos interesa hacer la vida más feliz a quien está a mi lado y para conseguirlo parece que hay una actitud innegociable: “padecer-con”.

Nos narran los noticiarios que la gente se encuentra desencantada, que hay quien no va a acercarse a las urnas esta vez porque…, que los políticos no aprueban el examen de credibilidad, que… Luego llegará la noche electoral en la que todos han ganado, en la que anuncian que van a trabajar como nunca, que tienden la mano a … ¡¡Qué pereza!!

Después de hacer este ejercicio propio de un “estrabismo contorsionista” me apetece un poco más seguir escuchando, leyendo y viviendo a ese Jesús que “padece-con” para hacer llegar un Mensaje de Salvación a quienes más sufren y también me encuentro con ganas de estar atento a las propuestas de nuestros políticos, con más ganas que nunca de aplaudir aquellas que nacen de “padecer-con” y con ganas de ejercer mi “profetismo bautismal” denunciando todas aquellas propuestas que tengan como único fin el “ombligo” de unos pocos.


Me duelen los ojos… pero es necesario educar a los ojos a realizar este ejercicio.

lunes, 6 de junio de 2016

(Colaboración) Primera Comunión en Etxaurren

Todavía puedo percibir la emoción que transmitían las cinco criaturas que hicieron su Primera Comunión el pasado día 28 de mayo en la ermita de Etxaurren (Álava). Eran 3 niñas y 2 niños  preciosos que, junto a sus familiares y amigos nos acercamos a este precioso templo cuidado con mimo por la buena gente que acude a misa en “los días que toca” subir a la Virgen.  Y es que ese sábado era uno de esos días señalados…
Allí estaba su párroco, Ritxar, que, como siempre, era el primero en dar la bienvenida y estrechar la mano a todos y cada uno de los que tuvimos la suerte de participar en esta Eucaristía tan especial. Quizás faltaron las campanas para que todo resultara “perfecto”. Si, si, digo “perfecto” porque hasta la naturaleza nos deleitó con unas hermosas  vistas de la Sierra Salvada.  El sol nos acompañó desde el principio hasta el fin de la celebración y favoreció el sacar más de una y de dos fotos.
Fue una celebración entrañable, sencilla, familiar…, justo lo que cada uno de los que allí acudimos estábamos deseando, estar  “en familia” y como tal, sentirnos en casa. La verdad, hacía tiempo que no participaba en una Eucaristía de Primera Comunión en la que lo más importante no eran las ropas, los regalos, lo exterior,… menos mal.
No se puede negar que los protagonistas, ese día,  fueron: Irati, Ixone, Eukene, Markel y Rafa, quienes recibían por primera vez a Jesús en  la comunión. Pero, aparte de ellos, el párroco insistió en que la familia era el elemento  fundamental y por eso nos invitó a que todos nos sintiéramos “partícipes” y no “espectadores” del mencionado acontecimiento.
Sinceramente creo que esa invitación se hizo realidad, puesto que desde los más pequeños  hasta los más grandes, cada uno aportó su granito de arena: moniciones, peticiones, ofrendas…todas preparadas con mucho cariño y hechas con esmero superando los nervios y las emociones del momento. Es más, a más de uno nos emocionó sobremanera el “Agur Jaunak” tocado en el momento de la consagración, con mucha delicadeza por un aita, y/o la canción del final de la Misa, la sorpresa, el regalo que los ofrecieron los niños y niñas de la Priemra Comunión, coreografía incluida… Sin duda alguna podemos dar gracias a Dios por todo lo vivido y por las personas que a lo largo de estos tres años han estado al pie del cañón: familias, párroco, catequista… ¡Gracias a todos!
Pero el camino no ha terminado, no, no, es sólo el inicio del seguimiento de Jesús como miembros de una “gran familia” que es la Iglesia. Por eso hay que seguir dando ejemplo de vida cristiana, entregada, de generosidad, de amistad incondicional; hay que seguir animando a compartir, a hacer el bien, a… amarse como Dios nos ha amado. Esta ha sido una de las invitaciones que nos hizo Ritxar en la homilía de aquel día y que a mí, me gustaría recordar, para que no caigamos en eso de que “la primera comunión es también la última”. Sería una pena, ¿verdad?
C.I. (EAM)

sábado, 4 de junio de 2016

El administrador responsable


Ha pasado ya un año (24 de mayo de 2015) desde que el papa Francisco firmara en Roma la Encíclica “Laudato si. Sobre el cuidado de la casa común”.
No sé si está bien llamada  “la Encíclica verde”, como algunos la han denominado, pero lo que sí siento, y hoy quiero comunicarlo, es que se trata de un texto al que merece la pena acercarse dispuestos a gozar, a reflexionar, a rezar, a... Una redacción ágil, comparada con otros documentos de este género, pero que necesita leerse con cierto detenimiento para que no se trate de “un relato novelado” sino de un texto que analiza realidades, que interpela actitudes y provoca respuestas.
El título de la Encíclica está tomado del comienzo del Canto de las Criaturas de San Francisco de Asís que comienza de esta manera: “Alabado seas mi Señor”. Una oración de San Francisco en la que se nos recuerda que la tierra, nuestra casa común, “es como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos”.
No es mi intención  hacer un análisis pormenorizado de la Encíclica porque no me siento capacitado para dicho ejercicio y porque ya hay muchos realizados y es fácil de encontrarlos en los buscadores de la red, pero sí que quiero aprovechar este espacio para hacer una invitación a su lectura ya que en este momento social en el que nos encontramos, en este ambiente electoral que todo lo matiza, en este esplendor primaveral de la “madre tierra”, en este momento crítico de “ataque” al medio ambiente,… creo que es un elemento que nos va ayudar a reflexionar.
Sí quisiera comentar brevemente algunos de los planteamientos, afirmaciones, cuestionamientos,… que más me han gustado-interpelado.
El primer interrogante que me apetece compartir con vosotros es el que el papa plantea en el nº 160 de la Encíclica: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”. Un interrogante que tantas nos lo hemos hecho en nuestras reflexiones personales, grupales o simplemente como tema de tertulia. “¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra?”.
Me he sentido identificado con estos interrogantes porque me parece que es una cuestión básica al preguntarnos por nuestra relación con la naturaleza y el medio ambiente. Una pregunta que no siempre está presente en los análisis de la realidad que se realizan y que lleva a auténticas ofuscaciones en el “cuidado de esta casa común”. “Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá”.
Si no nos planteamos estas preguntas de fondo, dice el papa, “no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes”. Estoy plenamente de acuerdo con él.
Me atrevo a invitaros a leer despacio el primer capítulo sobre “lo que le está pasando a nuestra casa”. Un análisis de la realidad en el que se analiza el calentamiento global, el agua, el deterioro de la calidad de la vida humana, la deuda ecológica del Norte con el Sur,… Como en todo análisis que hace “el otro”, siempre se echa en falta alguna cosa y piensas que lo mejorarías añadiendo otras, pero en este caso creo que es un análisis que lo podríamos firmar gran parte de los mortales.
Y el segundo, y último, de los puntos que quería compartir en estas líneas es lo que, personalmente, creo que es el núcleo de la propuesta que se hace en la Encíclica:  la apuesta por una “ecología integral”. Una ecología que “incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea”. Simplemente, no es posible “entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida”. “El análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma”.
Una ecología integral que es imposible de poner en marcha y adecuar a nuestra realidad sin dedicar un espacio preeminente a la “noción del bien común”. Una noción que jamás debe convertirse en palabra bonita o teoría muy bien desarrollada sino práctica diaria y en todos los parámetros de la existencia: “donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, esforzarse por el bien común significa hacer opciones solidarias sobre la base de una «opción preferencial por los más pobres»”.
Deseo haber conseguido que recibáis con agrado esta invitación a una lectura sosegada de la Encíclica y concluyo sintiéndome agradecido por poder compartir con vosotros algunas de los temas que me apetecía comunicar en estos momentos.
“La forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como « señor » del universo consiste en entenderlo como administrador responsable”.

https://w2.vatican.va/content/dam/francesco/pdf/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si_sp.pdf

martes, 31 de mayo de 2016

Partir y repartir... para que sobre

En aquel tiempo Jesús se puso a hablar a la gente del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban.
Al caer el día se le acercaron los doce y le dijeron: «Despídelos para que vayan a las aldeas y caseríos del contorno a buscar alojamiento y comida, pues aquí estamos en descampado». Pero Jesús les dijo: «Dadles vosotros de comer». Ellos le dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces. ¡A no ser que vayamos a comprar alimentos para toda esta gente!». Pues eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se sienten en grupos de cincuenta». Así lo hicieron, y dijeron que se sentaran todos.
Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, alzó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y se los dio a los discípulos para que se los distribuyeran a la gente. Y todos comieron hasta hartarse. Y se recogieron doce canastos llenos de las sobras. (Lc 9,11b-17)

Al leer o escuchar el milagro de Jesús de la multiplicación de los panes y los peces es fácil imaginarse algunas de las estampas que seguramente sucedieron en aquel atardecer.
Es fácil imaginar cuán a gusto estaría aquel gentío escuchándole a Jesús por lo novedoso de su mensaje, por utilizar un lenguaje fácilmente comprensible, por un atardecer en la montaña con una temperatura agradable,… Me imagino al grupo de seguidores de Jesús que estaban descontentos con la manera de actuar de los romanos con las tradiciones judías y, sobre todo, con la extorsión a través de los impuestos, que era lo que más les interesaba a los representantes de Roma.
Es fácil imaginar la sorpresa de los judíos religiosos que estaban escuchando que a Dios había que darle culto no solo en el Templo sino con el corazón y en el trato con los hermanos más necesitados y, sobre todo, la atención que prestarían a quien se había proclamado, en la sinagoga de su pueblo, como el Mesías esperado y deseado por Israel durante siglos.
Me imagino muchas cosas, probablemente irreales algunas pero otras, seguramente, bastante cercanas a la realidad. Es una página del evangelio que apetece recordar de vez en cuando. Una página agradable en cualquiera de sus "versiones". (Mt 14, 13-21; Mc 6,30-44; Jn 6,1-13).
Agradable, sobre todo, cuando dedicas un tiempo a responder a las preguntas que nos enseñaron a hacernos después de cada uno de los milagros de Jesús: ¿por qué y para qué hizo Jesús este milagro? ¿qué quería explicarles a aquella gente que le seguía? Y, ¿qué sentido tiene para nosotros hoy recordar este milagro de Jesús?
Se hace fácil comprender e incluso explicar lo que Jesús quería comunicar. Fue rotundamente claro con su manera de actuar: partiendo, repartiendo, con la bendición de Dios, “sobran doce cestos”, aunque se parta de una realidad tan irrisoria como “cinco panes y dos peces” para dar de comer a semejante gentío.
Quienes habían propuesto despedir a la multitud para que fueran a buscar plato y posada, quienes tenían aquellos pocos panes y aquellos peces, quienes dudaban si el hijo del carpintero de Nazaret era un embaucador o un enviado por Dios, quienes seguían a Jesús para ver si podían sacar algo en provecho propio, quienes… Todos pudieron asistir con absoluta admiración a una de las lecciones más contundentes de Jesús sobre la necesidad de compartir lo pequeño para que alcance a todos e incluso se llenen “cestos de sobras”. Solo faltaba aceptar la invitación de ponerlo en práctica.
Y esa, y no otra, es la invitación que se nos sigue haciendo a nosotros cada vez que recordamos este pasaje del evangelio. Partir y repartir para que alcance a todos e incluso haya sobras por recoger.
Invitación que es evidente que nuestro mundo no la ha aceptado. Es libre y ha elegido otro camino. Ha preferido aceptar la invitación de creer en la fuerza de lo grande y del amontonar en lugar de buscar la solución a nuestros problemas en lo pequeño y en el “partir y repartir”. La solución a nuestros “males” no es encontrar la semilla que dé más grano por hectárea para que alcance a muchos y poderlo compartir con quienes no la tienen sino que el objetivo es producir lo máximo posible para poder controlar las “ingenierías del hambre” y alcanzar un poder cada día más elitista.
Triste, pero esa es la elección de nuestro mundo. ¿Se parece en algo a la propuesta de Jesús? Parece que no.
Hoy tenemos trigo para todos, tenemos carne para todos, tenemos techo para todos, tenemos educación para todos, tenemos energía para todos, tenemos… para todos. Incluso para llenar muchos cestos de sobras…y de todo. Solo nos falta aceptar la invitación de Jesús: partir y repartir, con la bendición de Dios, para que pueda sobrar. Solo hay que leer los datos puros y duros. Nunca en la historia ha habido “tanto de todo” y nunca ha habido tanta diferencia entre “a los que les sobra” y “ a los que les falta”.
¿Podemos esperar que los poderosos den pasos para enmendar la situación? ¡¡¡NO!!!!. No nos equivoquemos. En la narración del evangelio no fueron al “supermercado de la zona” a por carromatos de comida para tanta gente. Solo cinco panes y dos peces, partidos y repartidos. Solo.
O comenzamos nosotros a compartir, partir y repartir lo poco que tenemos o… no parece haber un camino alternativo. A quienes han montado todo este “chiringuito” de alcanzar el poder por encima de todo, y de todos, no les vamos a convencer de que con “cinco panes y dos peces” podemos hacer que alcance a todos. A quienes están tan cómodos en el vértice de la pirámide no les podemos pedir que nos ayuden a repartir. Es ir contra el primero de sus principios, contra el objetivo central de toda su actividad. Imposible. No podemos esperar que nos ayuden. 
No perdamos la confianza plena en el partir y repartir todos los días lo pequeño, incluso lo que nos puede parecer ridículo, porque, con la bendición de Dios, alcanzará para todos y… sobrará. A aquellos hombres, mujeres y niños del evangelio seguro que les costaría “tumbarse en la hierba” a la espera de que les llegara “la ración” porque había demasiado poco para repartir… pero sobró.

domingo, 29 de mayo de 2016

Agradecimiento a Luis Padura

                     Ayer, 28 de mayo, en la Escuela Artística Valle de Llanteno, el herrero Luis Padura impartió una Charla Coloquio titulada “La forja del hierro. De lo útil a lo bello”. Asistencia numerosa, conferenciante lúcido, exposición bien preparada y muy interesante en su contenido,… un rato muy agradable y, como siempre sucede en ese lugar, en buena compañía. No se puede pedir más.

            Al finalizar el coloquio, la Escuela aprovechó el momento para realizar un agradecimiento público a Luis por los 30 años que ha estado impartiendo clases de talla de madera en la Escuela Artística. No me he equivocado. Sí, un herrero dando clases de talla de madera. Tan solo es una de las múltiples disciplinas que Luis domina a la perfección y que ha sido capaz de compartir con sus alumnos a lo largo de tanto tiempo.
            Se le hizo entrega de un obsequio y se leyó este texto que reproduzco a continuación. Un escrito que los organizadores del encuentro me solicitaron a fin de recoger en papel el sentimiento unánime de agradecimiento por su constancia, su generosidad, su buen hacer y, sobre todo, por haber podido compartir tantas buenas experiencias y no pocas dificultades.
           

“30 años al servicio de la Escuela Artística “Valle de Llanteno”

            No queremos caer en la tentación de hacer estos momentos una biografía de Luis Padura ni tampoco un resumen de tu andadura en la vida de la Escuela, ni de su trascendencia en el desarrollo de la misma, ni de su valía personal y comunitaria, porque ni tenemos tiempo ni es ese el objetivo de estas pocas líneas en el día en el que se despide como profesor de la Escuela Artística “Valle de Llanteno” tras 30 años de desvelos por la misma.
            Somos muchos, difícil de contar con nombres y apellidos, quienes hemos tenido la suerte de poder escuchar sus orientaciones técnicas, sus consejos artísticos y, sobre todo, hemos tenido la suerte de contarnos entre sus alumnos y amigos. Viviendo lo que hemos vivido, no nos extraña que haya estado tanto tiempo dando clases, con excelentes resultados, en Orduña, en Legazpi, en Balmaseda, El Pobal,… y nos sentimos orgullosos de que Llanteno haya sido su “cátedra más mimada”.
            Nuevamente, como en otras muchas ocasiones, nos encontramos sin saber cómo agradecer con unas pocas palabras tanto esfuerzo realizado, tantas horas dedicadas a la Escuela, tanta paciencia exprimida por la tozudez de los alumnos, tanto buen consejo “caído en saco roto”, tantas actividades a las que has renunciado por compartir tu maestría, tantos contactos realizados para que las charlas de la Escuela tuvieran un espacio propio en Ayala y en toda la Comarca, tantas excursiones preparadas con mimo,… No sabemos expresarlo con palabras pero nuestro agradecimiento, Luis, te aseguramos que sale desde muy dentro de cada uno de nosotros.
            Hemos aprendido a dejar bailar las gubias en búsqueda de las figuras geométricas que estaban en la madera y a las que tan solo hay que quitarles la madera que tienen alrededor para gozarlas en su perfección milimétrica, hemos conocido de primera mano que el formón debe respetar siempre lo que la naturaleza ha ido tejiendo a lo largo de los años y seguir las vetas de las diferentes maderas para dejar a la luz sus tesoros escondidos, hemos gozado dejando resbalar entre nuestras manos el barro hasta hacer que se convierta en expresión de nuestros deseos,…hemos aprendido muchas cosas a lo largo de estos años.
            Pero no es menos cierto que lo mejor que nos queda de tan magistrales clases es tu manera de respetar a todas y cada una de las personas que hemos disfrutado de los cursos de la Escuela. Hemos podido aprender que es más importante dedicar un momento a charlar con el compañero de mesa que hacer una pieza esplendorosa, que lo importante no es la exactitud de la obra sino que sea expresión de lo que sientes, que para alcanzar una técnica depurada son necesarias muchas horas de ensayo y errores pero que para gozar de una actividad manual lo importante es el esfuerzo, la constancia y la espontaneidad. Y hoy, sobre todo, queremos agradecerte que esas lecciones artísticas de los sábados a la tarde nos han servido para otros aspectos de la vida de cada día en nuestra familia y en nuestro pueblo.
            Es cierto que la Escuela Artística “Valle de Llanteno” es fruto de las aportaciones de diferentes personas, cada una con sus habilidades, cada una con sus aportaciones cada una con la intención de “tapar” las deficiencias del compañero,… Así nos lo has recordado y nos lo has hecho vivir a quienes hemos tenido la suerte de compartir responsabilidades en la animación de la Escuela. Pero no es menos cierto que tu sola presencia, tus aportaciones y, sobre todo, tu forma de ser y de actuar nos han hecho sentirnos orgullosos de esta Escuela que comenzó como un reto y ha conseguido ser una realidad apreciada por muchos y hasta envidiada por otros tantos.
            Gracias, Luis. Comprendemos y, sobre todo, respetamos tu decisión. Por nuestra parte, vamos a esforzarnos para que, siguiendo tu ejemplo, la Escuela Artística “Valle de Llanteno” sea siempre un espacio de encuentro, de respeto y de crecimiento de las personas. Seguro que te vamos a tener que “molestar” en más de una ocasión y por eso permítenos terminar este sencillo acto de agradecimiento rogando que sigas aportando tu forma de ser y de hacer las cosas en esta Escuela a la que tanto has regalado. Lo vamos a necesitar.
            Luis, siempre estaremos orgullosos de haber participado en tu “cátedra más mimada”.
            Eskerrik asko!!!!